Me encanta cocinar, pero odio hacer la comida todos los días. Lo mejor de la cocina es descubrir sabores nuevos, da igual en casa o fuera; no hacen falta tres tenedores para saborear algo rico. Me gusta tanto la cocina tradicional como la moderna, no me peleo con ninguna. Si tengo que elegir un sabor, me quedo con el del foi; y una comida: los calamares en su tinta. No sé hacerlos ni quiero aprender, así son siempre un regalo.