Hasta hace muy poco, sólo podía presumir de ser el que más comía en los cumpleaños, pero no tenía ni idea de cocinar, salvo cosas tan sencillas, y por otra parte imprescindibles, como macarro- nes, arroz a la cubana, tortillas o freír un filete. Sin embargo, algo cambió en mi vida cuando decidí apuntarme a un curso de cocina.