Yo la cocina la llevo en la sangre, pues ya mis abuelas eran cocineras. Esta herencia se ha mantenido y ha evolucionado en mis padres. Una colección de más de 400 libros de cocina llena las estanterías de mi casa.
Me gusta especialmente la cocina asiática por su suavidad, cromatismo y equilibrio y, sobre todo, por su mezcla de sabores salados y dulces.