La verdad es que sólo entrar en la cocina me da pavor. No sé cocinar y además no me gusta. No tengo paciencia para eso. Pero tengo la suerte de tener un gran cocinero en casa y, si no, tengo a mi madre, que es la cocinera nº 1, y a mi suegra, a la que estamos pensando en ponerle un restaurante.
Lo que sí me gusta es comer. La verdad es que me gusta prácticamente todo.