Se puede decir que soy un buen comensal pero sin llegar a tener tanto saque como Barberito. Mis mejores recuerdos de comida son los de mi niñez: las meriendas en la bodega con mi abuelo, los macarrones en forma de concha de mi yaya y los almuerzos de vendimias.
En mi casa soy el encargado de las cenas lo que me ha llevado a ser un profesional en la elaboración de ensaladas y tortillas en todas sus variantes.